GRAN GRIMORIO
DEL PAPA HONORIUS
PUBLICADO EN ROMA
EN EL AÑO 1760
Yo te conjuro, poderoso Grimorio,
para que me seas de utilidad y provecho y me hagas salir en bien en todo cuanto
en tu mediación emprenda.[+] Yo te conjuro por la virtud de la presiosisima
sangre de Nuestro Señor Jesucristo para que tus enseñanzas me sean beneficiosas
tanto para el cuerpo como para el alma. [+] Yo te conjuro, admirabilisimo y
poderoso Grimorio, por la virtud misteriosa de Tetragrámmaton, para
que me preserves de las asechanzas del Espíritu Malo.[+] Yo te exorcizo en el
nombre de la Muy Santísima Trinidad.[+] En el nombre de la muy Santísima
Trinidad.[+]En el nombre de la muy Santísima Trinidad.[+]Amen.[+]
Amen.[+]Amen.DEL PAPA HONORIUS
PUBLICADO EN ROMA
EN EL AÑO 1760
Yo os conjuro y ordeno, Espíritus todos, tantos cuantos vosotros fuereis, ausentes y presentes, para que aceptéis y acojáis favorablemente es Grimorio, y cuanto en él se contiene, a fin de que cuantas veces lo lea con la intención de evocaros, os presentéis sin demora bajo hermosa apariencia humana y sin poner reparo ni exigencia alguna. No me ofenderéis tampoco en el cuerpo ni el alma, no me atormentaréis, no me daréis temor alguno con ruidos, voces ni silbidos; no me espantaréis con truenos, relampagos, vientos y tempestades, ni tampoco impediréis que se cumplan los mandatos y conjuros contenidos en este Grimorio.[+]Yo, os conjuro a que me obedezcáis al momento siempre que os llame, ejecutando escrupulosamente mis deseos. Y si por cualquier motivo o por insuficiencia mía al evocarlos no pudieréis comparecer, yo os conmino a que me mandéis espíritus inferiores con poderes suficientes para cumplir cuanto les ordene.[+]Yo os conjuro por última vez, por el Santísimo Nombre del Todopoderoso, Dios
Eterno, Inefable, Soberano Señor de todos los seres
corporales y espirituales, por los divinos nombres de Elohim, Jah, Ely, Eloy
Sabahot, Adonay y Tetragámmaton, a que cumpláis estrictamente cuanto os he
manisfestado, y si no lo hicieréis de grado os obligaré por fuerza,
atormentándoos con las potentes palabras de las Claviculas de Salomón. [+]
Conjuro te, Grimorium, per verba illa tituli triumphalis Salvatoris nostri Jesu Chistri, et per omnia alia verba, quoe dicantur de Creatore omnium creaturerum, el per illum, qui potest tribuere, et facere quod tantam obtineas virtutem, ut ómnia, quoe superete scribentur, ad effectum saludis oeternoe perducere valeas: et ut omnis fallacia, et virtus diaboli exeat a te, et intret in te omnis virtus proedicta. In nomine Patris,[+]et Filii[+]et Spiritus[+]Sancti.[+]Amén.
Conjuro te, Grimorium, per verba illa tituli triumphalis Salvatoris nostri Jesu Chistri, et per omnia alia verba, quoe dicantur de Creatore omnium creaturerum, el per illum, qui potest tribuere, et facere quod tantam obtineas virtutem, ut ómnia, quoe superete scribentur, ad effectum saludis oeternoe perducere valeas: et ut omnis fallacia, et virtus diaboli exeat a te, et intret in te omnis virtus proedicta. In nomine Patris,[+]et Filii[+]et Spiritus[+]Sancti.[+]Amén.
Advertencia:
Antes de poner en practica las enseñanzas misteriosas
contenidas en este precioso Grimorio, deberás hacer, según ordena el Ritual
Mágico, la conjuración con que empieza este libro. Dicha conjuración se lleva a
efecto de la manera siguiente: Un sábado, por la noche, entre once y doce, te
encerrarás en un cuarto, que debes iluminar con 4 cirios de cera virgen,
colocados uno en cada ángulo del aposento. Luego, con un pedazo de carbón
consagrado (*), trazarás en el suelo una circunferencia, más o menos
perfecta, que en Magia se llama círculo cabalístico, la cuall debe tener unos
seis o siete palmos de diámetro. Te colocarás en seguida en el centro del
círculo y, con voz clara y solemne, recitaras la conjuración antedicha;
rociaras el libro con algunas gotas de agua bendita en el lugar indicado.
Terminada la ceremonia quedará conjurado el libro, y podrás servirte de el
cuando lo necesites.
CONSTITUCION DEL
Papa Honorio el Grande, en la cual
se hallan los Conjuros y Exorsismos
para dominar y ahuyentar
a los aspíritus de las tinieblas
Papa Honorio el Grande, en la cual
se hallan los Conjuros y Exorsismos
para dominar y ahuyentar
a los aspíritus de las tinieblas
La Santa Sede Apostólica, a la que fueron
entregadas las llaves del reino de los cielos por virtud de estas palabras de
Nuestro Señor Jesucristo, dirigidas a San Pedro: "Te entrego las llaves
del reino de los cielos, y lo que atares en la tierra atado será tamién en el
cielo", es la unica que tiene poder sobre el Principe de las tinieblas y
sobre sus ángeles, quienes, como servidores de su Maestro, le deben honor y
gloria y obediencia por estas otras palabras, también de Nuestro Señor
Jesucristo: "tú servirás a tu solo Señor". Por el poder de dichas
llaves, el Jefe visible de la Iglesia ha sido hecho señor de los infiernos.
[+]Como hasta este día los soberanos Pontífices han sido los únicos seres
mortales que han tenido la facultad de sacar a los espíritus y de mandarlos, Su
Santidad el Papa Honorio III, por su solicitud pastoral, se ha dignado
transmitir a sus hermanos en Jesucristo la manera y forma de poder ordenar y
dominar los Espíritus, manifestando cuántas y cuáles son las conjuraciones que
es preciso hacer para estos casos, conjuraciones, evocaciones y ceremonias que
se hallan contenidas en la siguiente.
BULA DEL PAPA HONORIO
III
SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS.
SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS.
A todos y cada uno de nuestros venerables hermanos de
la Santa Iglesia Católica, Apostolica, Romana, Cardenales, Arzobispos, Obispos,
Abades: A todos y a cada uno de nuestros hijos en Jesucristo, Prelados,
Diáconos, Subdiáconos, Acólitos, Exorcistas, Clérigos y Seglares, salud y
bendición apostólica.
En el tiempo en que el Hijo de Dios, Salvador y Redentor del mundo, engendrado por la divinidad, obra y gracia del Espiritu Santo, y nacido de un cuerpo descendiente de la raza de David, vivía sobre la tierra, y cuyo santísimo nombre es Jesús, ante el cual nombre la tierra y el infierno se hunillan y los cielos se estremecen de regosijo, ver el imperio que ejercía sobre los demonios, y este imperio o poder fue transmitido a San Pedro, al decirle: Tu est Petrus et super hanc petram edificabo Eclesiam meam.(Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno nada podrán contra ella). Estas palabras, dirijidas al apóstol San Pedro, en su cualidad de jefe de la Iglesia y primera piedra angular de ella, han sido las que sirven de fundamento para representar en la tierra la voluntad y poder de Dios.
Nosotros, pues, que hemos llegado, más que por nuestros propios méritos, por la misericordia de Dios, al soberano apostolado, y como legítimos sucesores de San Pedro tenemos en la mano la llave del reino de los cielos, queriendo transmitir o delegar ese poder de sacar y dominar a los Espíritus, que nos estaba reservado a nosotros exclusivamente, queriendo -repetimos- transmitir por inspiración divina ese poder a nuestros venerables hermanos y queridos hijos en Jesucristo, por temor de que en el exorsismo de los poséidos no se sobrecojan ante la espantable figura de los ángeles reveldes, a quien el pecado precipitó en el Abismo, y que nuestros mencionados hermanos no esten instruidos suficientemente en lo que es preciso hacer y observar, y que de este modo los que han sido rescatados por la sangre del sublime mártir del Gólgota, no puedan verse afligidos por algún maleficio o sentirse poseídos por el demonio, hemos decidido insertar en esta Bula las reglas y método que es necesario observar para sacarlos y dominarlos, reglas que será necesario observar inviolablemente. Y como además consideramos conveniente que los ministros de los alteres tengan autoridad suficiente sobre los espíritus rebeldes, desde luego decidimos, por nuestra Bula, delegar en ellos nuestros dones en virtud de la autoridad que la Santa Sede nos concede, y sobre la cual dominamos, para mejor marcha de nuestro rebaño espiritual, imponiéndoles por nuestra autoridad apostólica la observancia estricta de las reglas que establecemos, no apartandose de ellas en la más mínimo para no atraerse la cólera del Todopoderoso.
En el tiempo en que el Hijo de Dios, Salvador y Redentor del mundo, engendrado por la divinidad, obra y gracia del Espiritu Santo, y nacido de un cuerpo descendiente de la raza de David, vivía sobre la tierra, y cuyo santísimo nombre es Jesús, ante el cual nombre la tierra y el infierno se hunillan y los cielos se estremecen de regosijo, ver el imperio que ejercía sobre los demonios, y este imperio o poder fue transmitido a San Pedro, al decirle: Tu est Petrus et super hanc petram edificabo Eclesiam meam.(Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno nada podrán contra ella). Estas palabras, dirijidas al apóstol San Pedro, en su cualidad de jefe de la Iglesia y primera piedra angular de ella, han sido las que sirven de fundamento para representar en la tierra la voluntad y poder de Dios.
Nosotros, pues, que hemos llegado, más que por nuestros propios méritos, por la misericordia de Dios, al soberano apostolado, y como legítimos sucesores de San Pedro tenemos en la mano la llave del reino de los cielos, queriendo transmitir o delegar ese poder de sacar y dominar a los Espíritus, que nos estaba reservado a nosotros exclusivamente, queriendo -repetimos- transmitir por inspiración divina ese poder a nuestros venerables hermanos y queridos hijos en Jesucristo, por temor de que en el exorsismo de los poséidos no se sobrecojan ante la espantable figura de los ángeles reveldes, a quien el pecado precipitó en el Abismo, y que nuestros mencionados hermanos no esten instruidos suficientemente en lo que es preciso hacer y observar, y que de este modo los que han sido rescatados por la sangre del sublime mártir del Gólgota, no puedan verse afligidos por algún maleficio o sentirse poseídos por el demonio, hemos decidido insertar en esta Bula las reglas y método que es necesario observar para sacarlos y dominarlos, reglas que será necesario observar inviolablemente. Y como además consideramos conveniente que los ministros de los alteres tengan autoridad suficiente sobre los espíritus rebeldes, desde luego decidimos, por nuestra Bula, delegar en ellos nuestros dones en virtud de la autoridad que la Santa Sede nos concede, y sobre la cual dominamos, para mejor marcha de nuestro rebaño espiritual, imponiéndoles por nuestra autoridad apostólica la observancia estricta de las reglas que establecemos, no apartandose de ellas en la más mínimo para no atraerse la cólera del Todopoderoso.
quiero posima ps
ResponderEliminardebes cambiar el margen porque no se ven muy bien:p
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